Cincuenta años después del sismo de Friuli: Paola Treppo cuenta memoria, identidad y renacimiento
Una tarde templada, casi primaveral, con 20 grados en Perugia y conexiones abiertas entre Argentina, Long Island e Italia. Pero en el centro del especial de Fast News Platform hay una tierra concreta, fuerte y orgullosa: Friuli-Venecia Julia, que en 2026 recuerda los 50 años del terremoto del 6 de mayo de 1976.
Invitada a la transmisión en directo está la periodista y escritora Paola Treppo, testigo directa de aquel sismo que devastó pueblos y comunidades, dejando casi mil víctimas y un territorio de rodillas. Tenía poco menos de cinco años cuando la tierra tembló. «Recuerdo perfectamente el sacudón –cuenta– y las primeras noches en el automóvil con mis padres, luego en los graneros. Viví ocho años en viviendas prefabricadas: toda una infancia dentro de una dimensión extraordinaria, en el sentido literal del término, fuera de lo ordinario».
La infancia en las barracas y la fuerza de la comunidad
Su relato no está impregnado solo de dolor. Está atravesado por una memoria viva, casi luminosa. «En los pueblos de barracas vivíamos uno al lado del otro, separados por paredes delgadas. Las fiestas de Navidad, las comuniones, los cumpleaños se celebraban en cocinas pequeñísimas, pero llenas de gente. Éramos una gran familia ampliada».
En aquella precariedad material nació una solidaridad profunda. «Hoy –observa– ya no nos vemos en la plaza como entonces. En aquellos pueblos te dabas cuenta enseguida si alguien estaba mal, si necesitaba algo. La comunidad era una presencia concreta, cotidiana».
El libro publicado con motivo del quincuagésimo aniversario reabrió recuerdos que habían quedado bajo una “pátina del tiempo”. «Escribir me devolvió detalles que pensaba perdidos. Fue un viaje dentro de la memoria, pero también dentro de mi identidad».
Una casa reconstruida ladrillo a ladrillo
Hay un elemento que hace que el testimonio sea aún más intenso. Treppo habla desde la casa reconstruida por su padre albañil, exactamente donde se levantaba la vivienda derrumbada en 1976. «Mi padre, mientras veía caer todo, ya decía: aquí hay que reconstruir. Ese es el carácter friulano».
La reconstrucción de Friuli se convirtió en un modelo nacional. Un ejemplo de colaboración entre el Estado y las comunidades locales. Fue fundamental el papel del entonces comisario extraordinario Giuseppe Zamberletti, recordado aún hoy como figura clave de una maquinaria organizativa eficiente, capaz de conjugar rapidez y respeto por la identidad territorial.
«No queríamos ciudades nuevas –explica Treppo– sino reconstruir donde estaba y como estaba, con tecnologías antisísmicas modernas, claro, pero sin desnaturalizar los pueblos». Una elección que preservó el paisaje y la memoria colectiva.
Friuli, tierra de paso y resiliencia
El terremoto de 1976 no es un episodio aislado en la historia de esta región. Tierra de frontera y corredor natural hacia Europa central, Friuli ha sido atravesado a lo largo de los siglos por invasiones, migraciones, pobreza y emigración. «Estamos en el cruce de culturas latinas, eslavas y germánicas –recuerda Treppo–. Es una riqueza extraordinaria, pero también una historia de pruebas durísimas».
Desde las incursiones de los húngaros hasta las pestes, desde las guerras hasta la emigración campesina, la población friulana ha construido a lo largo de los siglos una resiliencia casi genética. «El primer día se lloró a los muertos y las casas –cuenta–, pero desde el segundo día se empezó a trabajar».
La solidaridad que no se olvida
Junto a la determinación local, fue decisivo el apoyo nacional e internacional. Llegaron tiendas militares, los Alpini, ayudas de toda Italia y del extranjero, incluso viviendas prefabricadas donadas por Austria. «Friuli agradece y no olvida» es el lema que todavía hoy sintetiza ese sentimiento colectivo.
Treppo recuerda a su abuela en las plazas donde se distribuían bienes para los damnificados: sábanas, bolsos, objetos nuevos. «Decía: mira cuántas cosas para nosotros. En sus ojos había asombro, gratitud. Muchos de esos objetos aún están en nuestras casas, aunque ya no los usemos. Cuentan una parte de nuestra alma».
Un modelo también económico
Durante el especial también se habló de la recuperación económica tras una catástrofe. La respuesta friulana fue rápida y estructurada, gracias al estatuto especial de la región y a una población dispuesta a arremangarse. La reconstrucción no fue solo edilicia, sino social y económica.
Cincuenta años después, el paisaje aparece transformado, seguro y moderno. «Parece que haya pasado un siglo y medio –concluye Treppo– y, sin embargo, son solo cincuenta años. No fue un milagro: fue trabajo, identidad y cohesión».
Desde el corazón de Umbría hasta el corazón de Friuli, el hilo conductor del especial es claro: la memoria no es nostalgia, sino raíz. Y la reconstrucción no es solo cemento, sino comunidad. En una Italia que a menudo se divide, la historia del Friuli de 1976 sigue siendo una lección vigente de dignidad, concreción y esperanza.
Conectados desde Argentina la profesora Liliana Di Masi y desde Estados Unidos el conductor Attilio Carbone, en un especial que puedes volver a ver aquí.
