La Dieta Mediterránea y nuestra salud
Una de las preguntas que con cierta frecuencia me hacen es la siguiente:
“¿Es posible prevenir la enfermedad de Alzheimer?” Aunque aún no existe una respuesta definitiva a esta pregunta, hay datos muy prometedores que nos proporcionan pruebas científicas suficientes para demostrar que cada uno de nosotros, adoptando algunas medidas sencillas, puede retrasar o, al menos, mantener bajo control la enfermedad de Alzheimer.
Una de estas formas bien documentadas se refiere al tipo de dieta que seguimos y los alimentos que consumimos regularmente.
Al fin y al cabo, estoy seguro de que todos conocen el famoso dicho: “somos lo que comemos”.
No olvidemos que Hipócrates, considerado el padre de la medicina moderna, hace más de 2000 años dijo: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.
Así es, la alimentación tiene un papel fundamental en la salud humana desde las primeras etapas de la vida y a lo largo de las diferentes edades. La dieta de la madre durante el embarazo es importante para el desarrollo sano del niño. También la alimentación de un niño o adolescente es fundamental para un crecimiento saludable. Y, por supuesto, la salud de un adulto o anciano se ve fuertemente influenciada por los hábitos alimentarios.
Entre los diferentes regímenes dietéticos disponibles, la dieta Mediterránea se considera una de las más saludables del planeta. El nombre de esta dieta proviene de la región geográfica que rodea el Mar Mediterráneo, que incluye países como Italia, España, Grecia, Turquía y Túnez, donde esta dieta ha nacido y se ha seguido durante siglos. Incluye diversos tipos de alimentos, principalmente vegetales y típicos de esta zona: frutas, verduras, cereales, legumbres, aceite de oliva, proteínas magras y pescado.
Numerosos estudios clínicos han indicado que las personas que siguen esta dieta de manera regular viven más tiempo y presentan una menor incidencia de enfermedades crónicas, como enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
De hecho, los individuos que siguen una dieta Mediterránea tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedades como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular en comparación con quienes siguen una dieta denominada “occidental”, caracterizada por alimentos como carne roja, mantequilla, frituras, productos procesados y alimentos con alto contenido de azúcar (dulces en general).
Por otro lado, estudios epidemiológicos han demostrado que diferentes tipos de dieta pueden estar asociados al riesgo de deterioro cognitivo y de la memoria, e incluso a la aparición de la demencia característica de la enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo, mientras que la dieta Mediterránea se asocia con un declive más lento de las capacidades cognitivas y de la memoria, la dieta “occidental” tiene un impacto negativo en los mismos aspectos.
Sin embargo, en la práctica, aunque las personas intenten consumir regularmente alimentos de la dieta Mediterránea como pescado, frutas y verduras con mayor frecuencia, muchas veces consumen simultáneamente alimentos característicos de la dieta occidental (cereales refinados, productos procesados, frituras o dulces) durante las comidas diarias o semanales. En este caso surge la pregunta: ¿será suficiente añadir algunos alimentos de la dieta Mediterránea para mitigar los efectos negativos de la dieta occidental sobre la memoria y la salud del cerebro?
La respuesta simple es: “no”.
Según un estudio reciente, los efectos beneficiosos sobre la memoria y la salud del cerebro derivados de seguir la dieta Mediterránea podrían reducirse drásticamente por la ingesta simultánea de alimentos típicos de la dieta occidental.
En conclusión, adoptar una dieta Mediterránea no es solo cuestión de alimentos, sino también un cambio en el estilo de vida. De hecho, sus beneficios para la salud son evidentes especialmente en quienes la siguen de manera completa y durante un largo período de tiempo, no solo por dos o tres meses o en días alternos.
¡Recordemos que nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para empezar a seguir la dieta Mediterránea y aprovechar sus efectos positivos en la salud del cuerpo y la mente!
