Barcelona endurece su ordenanza cívica: multas más altas contra el incivismo y el turismo descontrolado
Barcelona ha aprobado una profunda actualización de su ordenanza cívica municipal, vigente desde 2006, con el objetivo de adaptarla a la realidad actual de una de las ciudades más visitadas de Europa. La reforma, impulsada por el alcalde Jaume Collboni (PSC), entrará en vigor en las próximas semanas y contempla un endurecimiento generalizado de las sanciones por comportamientos incívicos en el espacio público.
España es el segundo país más visitado del mundo, solo por detrás de Francia, y Barcelona se sitúa entre los principales destinos turísticos del país junto a Madrid, las Islas Baleares, Canarias y la Costa del Sol. La elevada presión turística ha llevado al Ayuntamiento a reforzar el marco normativo para garantizar la convivencia entre residentes y visitantes.
Entre las medidas más destacadas figura el aumento de las multas por hacer botellón, que pueden alcanzar los 1.500 euros cuando hay menores de edad implicados. También se sanciona con mayor dureza la promoción de las denominadas “rutas de borrachera”, con multas que oscilan entre los 1.500 y los 3.000 euros.
La nueva ordenanza fija sanciones de entre 300 y 1.500 euros para quienes orinen o se masturben en espacios públicos, en función del lugar donde se produzca la infracción. Asimismo, causar molestias a los vecinos por música a alto volumen, ruidos o peleas podrá conllevar multas de entre 750 y 1.500 euros.
En el ámbito de la tenencia de animales, los propietarios de perros que no limpien la orina de sus mascotas con agua se enfrentarán a sanciones de hasta 300 euros. La misma cuantía se aplicará a quienes exhiban elementos sexuales en la cabeza o en la vestimenta, incluso en contextos festivos.
Con esta reforma, el Ayuntamiento de Barcelona busca reforzar el civismo, preservar el espacio público y frenar conductas que deterioran la convivencia en una ciudad acostumbrada a recibir millones de visitantes cada año.
