Pedro Sánchez: “No a la guerra, no juguemos a la ruleta rusa con el destino de millones de personas”
Una postura clara, sin ambigüedades. Desde el Palacio de la Moncloa, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, lanzó un mensaje directo a la comunidad internacional y, de manera indirecta, a Washington: «No a la guerra».
Tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de interrumpir las relaciones comerciales con Madrid, Sánchez defendió la decisión de España de no autorizar el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón, en Andalucía, en la operación israelo-estadounidense contra Irán.
“Debemos aprender de la historia”
«A menudo, las grandes guerras estallan por una concatenación de respuestas que se salen de control, por errores de cálculo, fallos técnicos o acontecimientos imprevistos», declaró el primer ministro. «Por ello debemos aprender de la historia. Y no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas».
Una reflexión que va más allá de la contingencia diplomática y que recuerda el riesgo de escaladas incontroladas en un escenario ya marcado por fuerte inestabilidad en Oriente Medio.
La respuesta a Trump: “Estamos del lado de la legalidad internacional”
Sánchez resumió la posición española en pocas palabras: «No a la guerra». Y planteó una cuestión de principio: «La pregunta es si estamos del lado de la legalidad internacional y, por lo tanto, de la paz».
El primer ministro pidió «una solución diplomática y política» a la crisis, exigiendo «que Estados Unidos, Irán e Israel cesen las hostilidades antes de que sea demasiado tarde».
Madrid, añadió, «no será cómplice de algo dañino para el mundo solo por temor a represalias de algunos», en clara alusión a las presiones de la Casa Blanca.
El recuerdo de la guerra de Irak
En su intervención, Sánchez evocó un precedente histórico que pesa en el debate político español: la guerra de Irak de 2003, promovida por la administración de George W. Bush y apoyada, entre otros, por el gobierno español de la época.
Ese conflicto, subrayó, «trajo un mundo más inseguro y una vida peor». Además, generó «inseguridad, aumento del terrorismo yihadista y un incremento de los precios de la energía».
Un recuerdo explícito al llamado “trío de las Azores”, que, según el líder socialista, dejó como legado «un mundo más inseguro».
“No nacerá un orden internacional más justo”
Sánchez reconoció que «es pronto para saber» si el actual conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán producirá consecuencias similares. Sin embargo, aseguró un punto: «No surgirá un orden internacional más justo, ni salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un entorno más saludable».
Palabras que vinculan la política exterior con los equilibrios sociales y económicos internos, sugiriendo que las guerras no solo desestabilizan escenarios globales, sino que afectan directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
En un pasaje particularmente duro, el primer ministro afirmó que «es inaceptable que algunos presidentes usen el humo de la guerra para cubrir sus fracasos y llenar los bolsillos de los de siempre, aquellos que ganan cuando no se construyen hospitales sino misiles».
Una declaración que marca un choque político y diplomático abierto con Washington y que sitúa a España en una línea de clara oposición a la intervención militar, en nombre de la legalidad internacional y de la búsqueda de una solución negociada.
En pleno de una crisis que amenaza nuevos equilibrios globales, Madrid opta por reivindicar autonomía y prudencia. Con un mensaje que, según la intención de Sánchez, también quiere ser una advertencia: la historia, si se ignora, corre el riesgo de repetirse.
